miércoles, 14 de febrero de 2007

Dia viejo (31 de diciembre 2006)





Dormimos hasta medio día, gracias a que alguien tocó la puerta de nuestra habitación: -toc!, toc!, ¡Alexis! – Me desperté y abrí la puerta en pijamas, era Seba Orizola, amigo de la U con quien coincidimos en el lugar donde pasaríamos el año nuevo. Él venía de un largo viaje solo y por fin se reencontraba con alguien del grupo. Salimos los cuatro a recorrer la ciudad, La Notredam, el río Sena, Les Champs Elysses y las pirámides de cristal del Louvre. Nos despedimos de Seba a las 17:30 y quedamos de juntarnos a las 23:30 para celebrar el año nuevo... Mala decisión.


Por otro lado, Matías y Zara, nos preparaban un carrete para la especial noche en el departamento de un amigo colombiano, así que fuimos para allá a hacer la previa y luego iríamos bajo la torre para abrazarnos y desearnos un 2007 de excelencia. El depto. tenía su gracia, estaba en el séptimo piso de un antiguo y a la vez moderno edificio, las llaves eran códigos y había que pasar dos puertas para llegar a una escalera de mármol. Pero no se subía por ahí, había una puerta de madera de poca altura y que al abrirla aparece otra escalera larguísima con poca mantención. Matías nos explicó que antiguamente este edificio era de gente de alta sociedad y que los departamentos que daban hacia atrás eran de los sirvientes y que las escaleras eran independientes. Hoy en día, este depto de sirvientes de 28 m2 se arrienda por 600e mensuales. Más allá de la escalera, la vista era un espectáculo, la ventana daba directo a La Tour Eiffel y a las 22hrs. estaba totalmente iluminada.

A las 23hrs. decidimos ir a buscar al Seba, para que fuera a bailar Tommy Rey con nosotros, pero el lugar de encuentro era lejos y el metro en Paris colapsa justo cuando se acaba el año, ¿curioso, no? No había otra opción que correr, con lluvia, pozas y con mi mejor pinta, corriendo por Les Champs Elysses, la avenida llena de gente, muchos policías y se sentía como si algo estallaría en pocos minutos. Corrimos por 30 minutos hasta encontrar puntualmente al Seba, pero no pasaríamos el año nuevo ahí en la calle, así que nuevamente los cuatro, les recuerdo: Tania, Seba, Rafa y yo corriendo pero ahora con destino Tour Eiffel. Ya sabíamos que no tiraban fuegos artificiales en la torre, pero el año nuevo iba a ser sí o sí al lado de la susodicha. Aunque hubo momentos en que veíamos nuestra meta muy lejana, increíblemente llegamos... estábamos entre miles de personas (500mil) de todas partes del mundo... yyyyy... Bon Anné!!!!! Eeeehhhhhh!!!! Las luces de la Tour comenzaron a tiritar más lento y más rápido, alegría, abrazos, haciendo fila para abrazar a Tania, y brindar de la única lata de cerveza que llevaba Seba.

Luego volvimos al depto del colombiano y ahí bailamos, comimos y bebimos... mucha pachanga, música latina y hasta las cumbias típicas auspiciadas por Matías. Se las mandó el Mati, un año nuevo inolvidable.

martes, 13 de febrero de 2007

Viaje a París (29 de diciembre).




Todo comenzó a las 22hrs en la estación de buses Eurolines en Amsterdam, era un bus común y corriente, parecía que iba a ser una noche tranquila y que al despertar estaríamos comiendo croissant y un café con aire parisino... pero NO!!! A las 1:30 aprox. Se escucha suavemente la canción de la “pantera rosa” - hey no estoy loco, los que estaban locos eran los choferes –. Fueron 10 s y luego a todo chancho “Pantera Rosa” y el chofer con más cara de payaso nos dice en un inglés afrancesado: wake up, we don’t open the toilet because we don’t like awful smells... nos bajamos en una estación de servicio a hacer las necesidades (no entraré en detalle) y continuamos... la hora de llegada estaba fijada para las 6:30 a.m. en Gallieni – Paris... pero NO!!! A las 3a.m. ya estábamos en Gallieni y Paris a oscuras, sin metro, sin autobuses, sólo taxis... todo el mundo protestaba: ¿cómo llegamos tan temprano?, - 3,5 horas antes... - ¡Nos quedamos en el bus!... pero NO!!! Nuestros bolsos ya estaban en la calle y si no bajábamos los perderíamos, así que todos para abajo y a esperar que abrieran el metro con un frío como los de París.

A las 5 ya no aguantábamos más y tomamos el primer metro que pasó, lamentablemente Matías Molina, amigo chileno que vive hace 5 años en Paris me fue a buscar puntualmente a las 6 pero ya no estábamos.

Cuando llegamos al hostel “3 ducks”, aún estaba oscuro y cerrado así que esperamos hasta las 8 para que abrieran... Pero estábamos en PARIS y por algo habíamos buscado un hostel a 10 minutos de La Tour Eiffel, así que vamos para allá!! Caminamos como 15 minutos y aún nada, hasta que aparece la gran mole. Desde los Champs de Mars y a las 6:30 a.m. no me pareció tan sorprendente, el gran monumento de Eiffel estaba a obscuras y no se distinguía a la distancia, pero NO!!! Había que estar debajo mismo de la torre y ahí sí que quedé con la boca abierta, éramos la torre y yo, a esa hora vale la pena una visita, sin ruido, sin gente, sólo para mí.

Sin dormir nada y luego de hacer el check in del hostel nos fuimos a las 9hrs. al Louvre, la estrategia fue ir directo a la Mona, pero antes quedé helado, oh la lá, tremendo museo, me emocioné, no cabía en mis sentidos tanta obra de arte. En el Louvre interpreté que: 1. La Mona tiene esa mirada por la gigantesca obra de arte que tiene enfrente: Las Bodas de Caná, y 2. Si te gusta el arte necesitas como mínimo 10 visitas para conocerlo más o menos. Y me pregunté: ¿Habrá quedado algo en Egipto, Mesopotamia, Grecia...? en un próximo viaje a esas culturas lo averiguaré.
Para rematar el primer día en París. Me logré comunicar con Matías y nos invitó a Tania, Rafael y a mí a una rica y linda velada en el departamento de su tía, conversamos de la vida, de años, conocí a su familia parisina y a Zara su novia francesa. Probamos una gran variedad de quesos, los fideos con salsa de Matías, un reserva Francés del año ’97 que sacó Dominique (Tío de Matías) y de postre la torta de Reyes, tradición francesa que se come para esas fiestas y que consiste en que el menor de la familia se esconde y va diciendo a quién se le reparte el trozo de pastel, luego que ya cada cual tiene su pedazo, se come con mucho cuidado, porque dentro hay una sorpresa, es la suerte para el año, simbolizada en el niño Jesús. El afortunado fue Rafa, así que ya sabemos a quién pedirle plata para este año, ja ja ja. Au revoir.

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Barrio Universitario, Santiago, Chile