
Dormimos hasta medio día, gracias a que alguien tocó la puerta de nuestra habitación: -toc!, toc!, ¡Alexis! – Me desperté y abrí la puerta en pijamas, era Seba Orizola, amigo de
Por otro lado, Matías y Zara, nos preparaban un carrete para la especial noche en el departamento de un amigo colombiano, así que fuimos para allá a hacer la previa y luego iríamos bajo la torre para abrazarnos y desearnos un 2007 de excelencia. El depto. tenía su gracia, estaba en el séptimo piso de un antiguo y a la vez moderno edificio, las llaves eran códigos y había que pasar dos puertas para llegar a una escalera de mármol. Pero no se subía por ahí, había una puerta de madera de poca altura y que al abrirla aparece otra escalera larguísima con poca mantención. Matías nos explicó que antiguamente este edificio era de gente de alta sociedad y que los departamentos que daban hacia atrás eran de los sirvientes y que las escaleras eran independientes. Hoy en día, este depto de sirvientes de
A las 23hrs. decidimos ir a buscar al Seba, para que fuera a bailar Tommy Rey con nosotros, pero el lugar de encuentro era lejos y el metro en Paris colapsa justo cuando se acaba el año, ¿curioso, no? No había otra opción que correr, con lluvia, pozas y con mi mejor pinta, corriendo por Les Champs Elysses, la avenida llena de gente, muchos policías y se sentía como si algo estallaría en pocos minutos. Corrimos por 30 minutos hasta encontrar puntualmente al Seba, pero no pasaríamos el año nuevo ahí en la calle, así que nuevamente los cuatro, les recuerdo: Tania, Seba, Rafa y yo corriendo pero ahora con destino Tour Eiffel. Ya sabíamos que no tiraban fuegos artificiales en la torre, pero el año nuevo iba a ser sí o sí al lado de la susodicha. Aunque hubo momentos en que veíamos nuestra meta muy lejana, increíblemente llegamos... estábamos entre miles de personas (500mil) de todas partes del mundo... yyyyy... Bon Anné!!!!! Eeeehhhhhh!!!! Las luces de